Corrigé sujet espagnol concours commun IEP 2016

Suarez transition démocratique

Notre professeur d’espagnol Hélène Benard vous a préparé le corrigé du sujet de l’épreuve du concours commun des IEP 2016. Elle est docteur en Lettres, Littératures et Civilisations Hispanique et Hispano-Américaines. Elle enseigne en prépa Sciences Po depuis 2006. Parallèlement, elle est chargée de cours dans l’enseignement supérieur. Elle a également fondé HISPA’SUP, site très précieux et apprécié par nos élèves spécialisé dans la préparation à distance à l’épreuve d’espagnol des Concours d’Entrée à Sciences Po.

 

 

Sujet d’espagnol 2016 du concours commun des IEP

El espíritu de la Transición

Julián Casanova, El País, 10.02.2016

La Transición española atrajo la atención de historiadores, científicos sociales y dirigentes políticos de otros países porque fue tomada como un modelo exitoso del que podían extraerse claras lecciones.

Han pasado ya cuatro décadas desde que comenzó, forma parte de la historia, pero en los últimos años se ha convertido también en objeto de controversia política para examinar y enjuiciar los defectos de nuestra democracia. Hay lecturas para todos los gustos, desde las que plantean la necesidad de una “segunda transición” a quienes, ante la crisis actual y las dificultades para formar gobierno, reivindican su supuesto “espíritu” de convivencia y reconciliación. Suelen ser lecturas sesgadas, alejadas del conocimiento histórico y puestas al servicio de los proyectos políticos del presente.

Vistas las cosas desde su fruto final, todo parece, efectivamente, feliz. Porque aunque hubo que superar numerosos conflictos y obstáculos como montañas, desde una larguísima dictadura se pasó en tan sólo unos años a una democracia plena. Nada que ver con la traumática historia de España hasta entonces. Pero, ¿fue ese milagro consecuencia del llamado “espíritu de la Transición”?

Poco espíritu de convivencia y reconciliación tenía el presidente del primer Gobierno de la Monarquía, Carlos Arias Navarro, nombrado por Franco, ratificado por el nuevo rey, enemigo de cualquier cambio que amenazara la perpetuación en el poder de la élite política de la dictadura. Y es verdad que otros ministros de ese Gobierno, viejos servidores de Franco, presentaban un perfil más reformista, pero prescindieron de la oposición para su proyecto de reforma política y basaron su autoridad en el control del aparato represivo y de la Administración del Estado franquistas. Ante el aluvión de protestas, conflictos y demandas de todo tipo, la política de orden público de Manuel Fraga Iribarme seguía basada en la represión, la cárcel, las sanciones administrativas, las multas y la censura.

Con esos protagonistas, la reforma no podía ir más lejos. El rey exigió a Arias su dimisión el 1 de julio de 1976 y nombró a Adolfo Suárez, un joven falangista católico que había pasado por la secretaría general del Movimiento.

Suárez tomó la iniciativa y en menos de un año puso en marcha un proyecto de Ley para la Reforma Política, que sirvió de guía hasta las elecciones generales de junio de 1977, en un escenario sembrado de miedo, terrorismo, recuerdos constantes al pasado traumático y llamadas a la paz, al orden y a la estabilidad. La Unión de Centro Democrático (UCD) de Suárez, constituida cinco semanas antes por grupos de origen muy distinto, ganó las elecciones con el 34.4% de votos y 165 escaños, pero para gobernar no tuvo que pactar con la oposición, el PSOE, 29.3% de los votos y 119 diputados, sino que le bastó el apoyo de los 16 diputados de AP, 13 de los cuales habían sido ministros de Franco.

Y aunque Suárez volvió a ganar en las elecciones de marzo de 1979, las que siguieron a la aprobación de la Constitución, de nuevo sin mayoría absoluta, su figura se deterioró con la misma rapidez con la que había brillado y tuvo que dimitir menos de dos años después, el 29 de enero de 1981, en medio de una profunda división en su partido, de enfrentamientos personales y de presiones de sus principales dirigentes. Cuando se celebraron las siguientes elecciones, en octubre de 1982, UCD, ese conglomerado de facciones y dirigentes procedentes la mayoría del franquismo, apenas sobrevivió con un 7% de los votos y Suárez había creado un nuevo partido, de escasa y corta vida política.

Resulta curioso que quienes más apelan ahora a ese “espíritu de la Transición” sean los herederos directos de AP, el partido que ni siquiera votó unánimemente la Constitución —cinco de sus 16 diputados los hicieron en contra—, y que con la “mayoría natural” que reclamaba Fraga contribuyó a dinamitar a la UCD para recoger después los restos de su naufragio.

La Transición, conducida desde arriba por las élites políticas procedentes de la dictadura, empujada desde abajo por la oposición democrática y una amplia movilización social, puede ser modelo de muchas o pocas cosas, dependiendo del relato, pero será difícil encontrar las virtudes de su supuesto espíritu de pacto, y de superación de los intereses partidistas, en aquellos Gobiernos. A no ser que se defienda la leyenda rosa del pasado ejemplar.

Julián Casanova, historiador español

Junto con Carlos Gil Andrés es autor de Breve Historia de España en el siglo XX, ed. Ariel, 2012

 

Remarques liminaires sur l’épreuve d’espagnol au concours commun.

Le sujet proposé cette année revient aux fondamentaux du Concours Commun avec un texte argumentatif. L’auteur, Julián Casanova Ruiz, est un classique du genre qui a été sélectionné à plusieurs reprises lors des années précédentes. Ce professeur d’Histoire Contemporaine à l’Université de Saragosse fait preuve d’un infatigable travail de recherches et de divulgation de l’Histoire du XXème siècle en Espagne. Dans la presse, tout comme dans ses ouvrages, il s’adresse à un large auditoire sur un ton volontairement didactique et pédagogique. Avec persévérance, il s’attèle à réécrire le scénario incomplet de la Transition Démocratique, tout en décortiquant, par le menu, la gestion politique de la mémoire collective.

Ce texte est donc particulièrement abordable pour la majorité des candidats bien préparés. Les mots de vocabulaire un peu délicats se trouvent, une nouvelle fois, dans la recherche de synonymes. Les questions de compréhension abordent des notions de civilisation suffisamment larges pour pouvoir être traitées à l’aide du texte support, et pour les candidats ayant une préparation plus approfondie de les illustrer par des connaissances personnelles. ll est à noter que cette année, aucune consigne limite le nombre de lignes pour les réponses.

Quant à l’essai, il est déjà à présager de nombreux hors sujets si le candidat n’a pas compris qu’il s’agissait avant tout d’une problématique historiographique considérée sous l’angle de la gestion politique de la mémoire collective. Combien de fois faudra-t-il répéter que le point fondamental à observer lors de la phase de lecture externe du sujet, est la profession de l’auteur ! Quant à l’expression déroutante, pour certains, de « légende rose », il suffisait de réfléchir un instant sur la signification de cette couleur. Que nenni, en Espagne, ce n’est pas une fleur symbole d’un parti !

Avant d’aborder la correction, voici quelques explications concernant des références évoquées dans le texte support.

 

Alianza Popular (AP). Partido político conservador fundado durante la Transición democrática por franquistas. Al principio, se creó como una federación de partidos y luego se convirtió en partido político. Tras un proceso de refundación, se transformó en 1989 en el actual Partido Popular (PP) constituido por centristas, derechistas, democristianos y liberales.

 

Unión de Centro Democrático (UCD). Partido político fundado por Adolfo Suárez quien lideró el Gobierno de España entre 1977 y 1982. Dados sus orígenes, en la UCD coexistían numerosas familias políticas procedentes de los antiguos partidos que habían constituido la coalición de origen. Después de la dimisión de Adolfo Suárez, el partido entró en una descomposición que acabaría llevando a perder a más de 157 escaños en las elecciones de 1982, lo que se traduciría en la disolución del partido unos meses más tarde.

 

LA FALANGE: La Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET-JONS). Partido único del régimen franquista. Durante la dictadura, fue conocido como el Movimiento Nacional, que hace referencia al mecanismo único de participación en la vida pública del que se dotó el franquismo. Fue creado en abril de 1937, en plena guerra civil. Continuó existiendo hasta 1977, cuando fue disuelto por el gobierno de Adolfo Suárez. La Falange fue el instrumento esencial del aparato franquista para mantenerse en el poder.

 

EL MOVIMIENTO: Ley de Principios del Movimiento Nacional o Ley de Principios Fundamentales del Movimiento (1958). Fue una de las ocho Leyes Fundamentales del régimen de Franco. Establecía los principios en los cuales estaba basado el régimen con los ideales de Patria, Familia y Religión. Fue promulgada por Franco y aprobada por las Cortes mediante aclamación.

 

CORRIGÉ DE L’ÉPREUVE

 

I COMPRENSIÓN ESCRITA

  1. ¿Qué es el “Espíritu de la Transición” al que se refiere el autor?

Cuando se examina el proceso de transición a la democracia iniciado tras la muerte del general Franco, sobre todo cuando se hace a través de textos divulgativos, se encuentra una interpretación muy arraigada en la sociedad española. Así, aparece un proceso impulsado por el Rey y los reformistas del franquismo quienes llevaron a cabo un proyecto planificado, pacífico, consensuado por los dirigentes políticos tanto procedentes de la dictadura como de la oposición política. Sin embargo, se minimizan la conflictividad, las incertidumbres y el papel del pueblo español. Así es como se ha extendido la idea de que voluntariamente el  propio régimen  facilitó las cosas para desembocar  en  la actual  democracia.

  1. ¿Por qué se considera la Transición española como un modelo a seguir?

El origen inmediato de la Transición española se encuentra en la muerte del dictador Francisco Franco y el nombramiento de Juan Carlos I como sucesor al frente del Estado. Termina en 1982 con la llegada del PSOE al poder. Cabe destacar que se trató de una evolución controlada desde la Jefatura del Estado, fruto del pacto y del acuerdo. En este sentido, la fórmula basada en el consenso con la que España pasó de la dictadura a la democracia se ha convertido en un modelo paradigmático a imitar por su influencia en Europa Meridional, América Latina y los países pertenecientes al antiguo bloque soviético entre 1974 y 1990. A pesar de las peculiaridades que podemos encontrar en cada caso, España fue pionera. Debido al “éxito” del modelo español, las transiciones políticas se convirtieron en la única fórmula aceptada por la comunidad internacional : llegar a un sistema de democracia liberal, obtener legitimidad y ser reconocido por las potencias occidentales, con las ventajas de consolidación y estabilidad que estos procesos conllevan.

  1. ¿Por qué Carlos Arias Navarro tuvo que dimitir?

La dimisión de Arias Navarro como presidente del primer Gobierno de la Monarquía restaurada fue un factor decisivo para que la transición pudiera llevarse a cabo. Continuador del último Gobierno franquista, no sólo se demostró incapaz de llevar adelante la reforma, sino que, además, se convirtió en su principal obstáculo. Julián Casanova considera que los algo más de seis meses que Arias ocupó la presidencia del Gobierno fue un tiempo perdido en el camino hacia la democracia, una prolongación extenuante del pasado.

  1. ¿Quién es Adolfo Suárez?

Adolfo Suárez González (1932-2014), fue el primer presidente de la recién democracia española. Al ser nombrado por el Rey, el 3 de julio de 1976, muchas críticas surgieron en los sectores más conservadores del régimen y en la oposición que soñaba con la democracia. El historiador Julián Casanova nos recuerda también su pasado falangista. En efecto, durante la dictadura, fue gobernador civil de Segovia, director general de la Televisión Española, y ministro secretario general del Movimiento en el gabinete de Arias Navarro.

Sin embargo, los 11 meses que gobernó Suárez hasta la celebración de las primeras elecciones democráticas estuvieron marcados por la oposición del búnker franquista, el terrorismo de ETA y los GRAPO y la violencia de los grupos de extrema derecha. La aprobación de la Ley para la Reforma Política, dio al proyecto de Suárez la legitimidad que se le negaba. Después, la legalización de partidos y sindicatos, la amnistía para presos políticos y el regreso del exilio de los principales líderes del PCE son los pasos hacia la democracia: el 15 de junio de 1977 los españoles dieron su confianza a la coalición fundada por Suárez, la UCD. Comienza una etapa en la que se firman los Pactos de la Moncloa para el saneamiento de la economía, se aprueban los estatutos de preautonomía de Cataluña, País Vasco y Galicia. Finalmente, se redacta la Constitución. Los resultados de la UCD en las segundas elecciones, las de 1979, minusvalorados por Julián Casanova en cuanto a las cifras oficiales, convirtieron a Adolfo Suárez en el primer presidente constitucional.

Las críticas a su gestión provocan su dimisión, el 29 de enero de 1981. Y como presidente en funciones, jugará un papel clave durante el golpe de Estado del 23-F.

 

II SINÓNIMOS

  1. Triunfante: exitoso
  2. Criticar: enjuiciar
  3. Tendencioso: sesgadas
  4. Resultado: consecuencia
  5. Descartar: prescindir
  6. Afluencia: aluvión
  7. Pobre: escasa
  8. Impulsar: empujar

 

III EXPRESIÓN ESCRITA

¿ A qué se refiere el autor al escribir : “A no ser que se defienda la leyenda rosa del pasado ejemplar”?

A pesar de todo lo que se ha dicho y escrito en la historiografía española reciente, no  todo es consenso sobre las versiones que analizan la transición democrática (1977-1982), ni todo  está dicho como lo prueban las investigaciones de Julián Casanova. El historiador trata de demostrar que siguen predominando los estereotipos y  las fórmulas políticamente correctas que hacen  difícil cualquier  interpretación  crítica con el proceso español.

Ante todo, es indispensable precisar que la “Leyenda rosa” suele oponerse a la “Leyenda negra”. Esta última expresión designa a la corriente de opinión antiespañola que se desató en Europa durante los siglos XVI y XVII. Se denunciaba los abusos cometidos en la conquista de América y luego derivó hacia una denuncia del imperialismo español, en particular de la política de Felipe II. En la historia contemporánea, se aparenta con la supuesta incompatibilidad del carácter hispánico con los sistemas democráticos y su tendencia a la violencia política. Sin embargo, no solo existe crítica negativa hacia España, también la hay apologética, que merece el nombre de leyenda rosa. Basta con leer los manuales escolares de la dictadura Franquista. En el caso presente, ambas se insertan en las guerras de opinión entre los protagonistas de la Transición democrática.

La frase de Julián Casanova describe las teorías más estrictamente  políticas que enfatizan el pacto entre pocos actores en un contexto caracterizado por  una sociedad temerosa, expectante pero segura  de no volver a  caer  en  enfrentamientos violentos, ante un Estado franquista todavía sólido que  mantuvo el control más allá de la muerte del dictador.

Es cierto que, desde la Transición hasta la etapa de José María Aznar, ningún gobierno ha implementado una política divulgativa del conocimiento histórico de la guerra civil y del franquismo desde una perspectiva democrática para juzgar las responsabilidades del régimen y desanudar el pacto de silencio sobre el pasado. Así, el autor quiere plantear, desde posiciones reivindicadoras, la recuperación de la memoria histórica.

En resumidas cuentas, no se puede hablar de un proceso milagrosamente perfecto que los políticos de derechas siguen difundiendo desde el poder. Tampoco se puede dilapidar una etapa histórica que permitió el paso de una dictadura a una democracia. La Transición debe ser analizada por los historiadores sin mitificaciones, situándola en su contexto.

 

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